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RUSSELLVILLE, Ala. – Una torre de bloques de Jenga se tambaleaba mientras un estudiante de tercer grado quitaba un bloque de madera y lo giraba con entusiasmo para leer la pregunta escrita a un costado.

Era el primer día de clases en la escuela primaria Russellville. Kathy Alfaro, una nueva maestra de inglés, usaba este ejercicio para ayudar a su pequeña clase a hacerse amigos, y para ayudarlos a aprender inglés. Más de un tercio (unos 200) de los estudiantes de la escuela crecieron en hogares donde no se habla inglés cotidianamente. Alfaro trabaja con grupos pequeños de estos estudiantes a lo largo del día.

“Adónde”, leyó el niño, y luego pronunció lentamente las otras palabras. “¿Adónde te gustaría ir de visita?”.

“Disneylandia”, dijo un estudiante. “Al espacio”, contribuyó otro. “Guatemala”, dijo una niña con un moño azul brillante. 

Alfaro intercambió unas palabras con la niña en español, y luego se volvió a todo el grupo. 

Este artículo fue traducido por María Baker.

“¿Saben qué dijo?”, preguntó Alfaro a la clase. “Dijo que tiene muchos parientes en Guatemala porque allí nació ella. Yo le dije que yo nací aquí, pero también tengo muchos parientes en Guatemala”.

El condado de Franklin, en el norte de Alabama, es el hogar de una de las poblaciones más numerosas de inmigrantes de México y América Central en todo el estado. Muchos inmigraron a principios de la década del noventa, y ahora conforman alrededor de la quinta parte de la población de Russellville.

Más de la mitad de los 2.500 estudiantes en el pequeño distrito escolar de la ciudad de Russellville se identifican como hispanos o latinos, y alrededor de una cuarta parte de ellos son estudiantes de inglés como segundo idioma, o EL, por sus siglas en inglés.

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Sin embargo, a veces el distrito ha tenido dificultades para encontrar las personas y fondos necesarios para ayudar a los estudiantes de EL a tener éxito. Ayudar a un estudiante de EL a tener un buen desempeño en una clase regular generalmente requiere cinco años de instrucción intensiva, en grupos reducidos.

Los líderes de Russellville están utilizando un monto histórico de fondos de alivio de COVID para financiar un experimento muy audaz. Están usando los fondos temporarios para contratar y certificar más personal local de habla hispana, como Alfaro. Ella era maestra de español, pero asumió un nuevo papel como maestra de estudiantes de EL.

Kathy Alfaro es una maestra de ingles como segundo lenguaje en la escuela primaria de Russellville en Alabama. El distrito está contratando más ayudantes y maestros para servir una población de estudiantes en crecimiento. Credit: Rebecca Griesbach/AL.com

Además de ayudar a más estudiantes locales a tener éxito, Russelville busca ser un modelo para el resto del estado.  A medida que Alabama trata de resolver la escasez de maestros, especialmente en áreas de apoyo, los líderes locales tienen la esperanza de que los resultados en Russellville puedan convencer a la legislatura para apoyar esfuerzos más amplios en orden a financiar y certificar más personal para EL.

“Estamos tratando de enseñar a un número creciente de estudiantes de EL con maestros que son generalmente blancos y hablan inglés”, dijo el superintendente Heath Grimes. “Y yo pienso ¿por qué no usar los recursos que tenemos en nuestra comunidad?”.

Agregar personal

Como grupo, los estudiantes de EL tuvieron un desempeño más bajo en pruebas de dominio de inglés durante la pandemia. Según los expertos, esto puede ser porque los estudiantes no tuvieron acceso a recursos virtuales en casa, o porque las escuelas tuvieron dificultades para transferir la ayuda presencial en EL a entornos remotos.

Pero Russellville parece nadar contra la corriente. 

El porcentaje de estudiantes en Russellville que lograron sus metas de dominio de inglés aumentó del 46 por ciento en 2019 al 61 por ciento en 2022.

En todo el distrito, el porcentaje de estudiantes que lograron sus metas de dominio de lenguaje aumentó del 46 por ciento en 2019 al 61 por ciento en 2022. En las dos escuelas primarias, el dominio del idioma subió en casi 30 puntos porcentuales.

“Nunca hemos visto un número así”, destacó Grimes, que adjudica este aumento a los nuevos maestros de EL en el distrito, así como a siete nuevos ayudantes de EL en la primaria West.

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Los fondos de alivio de COVID le permiten a la escuela primaria Russellville dar apoyo al papel de Alfaro. Ella es ahora una de tres integrantes del personal de EL. Según la directora de la escuela primaria Russellville, Tiffany Warhurst, anteriormente, los fondos estatales solo habrían sostenido un maestro de idioma inglés.

Juntos, se unen a aproximadamente otros 20 educadores de EL, ayudantes y traductores en el distrito. Casi la mitad de ellos se financian con fondos de COVID.

En la primaria West, cruzando la calle, Elizabeth Alonzo se acomoda a su segundo año como ayudante de EL. Es un papel que ella dice que no se esperaba, más que nada porque cuando era niña había pocos maestros bilingües en su escuela, pero también porque ella no creía cumplir los requisitos para ayudar a enseñar.

“Queremos asegurarnos de que, si los estudiantes vienen a este país, si no saben leer, que lo aprendan rápidamente, y en inglés. Continuaremos invirtiendo en esto, porque creemos que todos los niños merecen una educación de alta calidad”.

Eric Mackey, el superintendente estatal de Alabama.

Al igual que un par de otros miembros del personal, Alonzo está terminando sus estudios a través de un programa de formación de maestros llamado Reach University, que tiene contratos con un creciente número de distritos en Alabama para ayudar a certificar a más personal local.

La escuela ahora asigna ayudantes a un par de maestros, para que tengan tiempo de generar relaciones con sus estudiantes. Alonzo generalmente pasa ese tiempo trabajando con grupos pequeños de estudiantes o traduciendo tareas.

“Cuando entré al kinder, no hablaba una palabra de inglés, así que me costó mucho”, cuenta Alonzo. Y hace notar que, con frecuencia, un primo mayor debía venir a sus clases para traducir lo que decía el maestro. 

“Esa es una de las razones por las que quise hacer esto: porque quiero ayudar a esos estudiantes”.

Una necesidad, y una respuesta, de todo el estado

Los fondos del estado para los programas de inglés son limitados, pero están aumentando. La legislatura estatal aprobó en 2018 una financiación inicial de 2,9 millones de dólares para escuelas con gran población de estudiantes de EL. Ese monto aumentó a 16 millones de dólares el año pasado.

Los líderes en el Departamento de Educación del Estado de Alabama sostienen que apoyan este aumento, y piden más espacio en el presupuesto de este año para especialistas en EL y coordinadores regionales que puedan ayudar a conectar a las escuelas con más recursos.

“Queremos asegurarnos de que, si los estudiantes vienen a este país, si no saben leer, que lo aprendan rápidamente, y en inglés”, afirmó el superintendente estatal, Eric Mackey. “Continuaremos invirtiendo en esto, porque creemos que todos los niños merecen una educación de alta calidad”.

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Aunque la fórmula de financiación del estado intenta justificar el dinero necesario para educar adecuadamente a los estudiantes de EL, quienes defienden los intereses de los estudiantes afirman que los fondos con frecuencia aún se quedan cortos, especialmente en distritos rurales que tienen dificultades para dar fondos a las escuelas.

“Requiere mucho más dinero educar a un niño que no habla nuestro idioma”, dice la representante de la legislatura Jamie Kiel (republicana) de Russellville, que ha estado trabajando con líderes de distrito para poner más dinero para estudiantes de EL en el presupuesto estatal.

Según el Education Trust, algunos de los distritos más grandes del país usaron dinero de alivio de la pandemia para contratar personal bilingüe. Pero, a medida que las escuelas se preparan para los recortes de presupuesto pospandémicos, expertos y defensores de intereses advierten sobre los peligros de la reducción del apoyo para los programas de EL y otras intervenciones.

“Nuestra dependencia excesiva de los fondos federales y temporarios tiene el potencial para demostrar que no estamos haciendo lo suficiente como estado”, sostiene el director de La Coalición de Intereses Hispanos de Alabama, Carlos Alemán. “Cuando veamos disminuir esos dólares, el estado debería realmente reflexionar y reevaluar lo que puede hacer para asegurar que estos programas sigan existiendo”.

Próximos pasos

Los líderes estatales han enviado advertencias a los distritos escolares sobre el uso de fondos federales de COVID para expensas a largo plazo, como salarios. Pero los líderes de Russellville se mantienen firmes, con la esperanza de que su esfuerzo para invertir en personal para EL llevará a un cambio en todo el estado.

“No creo que haya sido un riesgo. Creo que fue una prueba”, dijo Kiel. “Hay voluntad en la legislatura para poner más personal en los salones de clase. Si vamos a financiar algo, creo que hemos demostrado que no se trata solamente de personas que no hablan el idioma. Se trata de que todos los estudiantes tengan un mejor desempeño si hay personal en el salón de clase”.

Grimes está trabajando en buscar maneras de mantener esos roles. Pero, entre tanto, se prepara para muchos cambios.

El distrito solo podrá mantener tres o cuatro ayudantes, según dijo. Posiblemente, dos en cada escuela primaria. Los perdería para la escuela intermedia y secundaria. Se podría mantener a la formadora de EL, aunque tal vez tenga que ocupar otro puesto. También perderían uno o dos maestros de EL.

“Cuando eso se vaya después de dos años, ese es nuestro miedo”, manifestó Warhurst, la directora de la escuela primaria.  “… Que todo esto se pierda”.

Trisha Powell Crain contribuyó para esta noticia.

Esta noticia es parte de una colaboración nacional entre Education Labs y periodistas de The Associated Press, AL.com, The Christian Science Monitor, The Dallas Morning News en Texas, The Fresno Bee en California, The Hechinger Report, The Seattle Times and The Post and Courier en Charleston, Carolina del Sur.

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Rebecca Griesbach

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