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El porcentaje de graduados en un grupo importante está comenzando a mejorar.

Cómo un ambicioso plan para ayudar a hispanos a prepararse para la universidad está ya logrando éxito

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Miguel Hernández, quien llegó a Los Ángeles hace cuatro años hablando solamente su dialecto zapoteco y nada de español ni inglés, ahora va a la Universidad Estatal de California en Northridge a estudiar ciencias en computación. Él será el primer miembro de su familia en cursar estudios universitarios.

NORTH HOLLYWOOD, California — Miguel Hernández no hablaba ni español ni inglés cuando llegó a California hace cuatro años procedente de una pequeña aldea en una montaña de México.

Como muchos residentes indígenas de pueblos remotos en el estado de Oaxaca, Hernández creció hablando un dialecto zapoteco en lugar de español. Esto significó que tuvo que superar muchos más obstáculos que otros inmigrantes mexicanos por no poder comunicarse con la mayoría de sus condiscípulos y maestros en la Escuela Secundaria de North Hollywood.

“Quería llorar”, dijo Hernández, de 18 años. Pero aprendió español y después inglés, quedándose después de horarios normales para recibir  tutoría y avanzar así hacia clases de nivel superior.

Ahora está a punto de convertirse en el primer miembro de su familia que asistirá a la universidad.

Hernández, que tiene planes de asistir en el otoño a la Universidad Estatal de California en Northridge para estudiar ciencias de computación, es parte de un gran incremento en la proporción de hispanos que se gradúan de secundaria en California, lo cual refleja un esfuerzo para lograr que un número mayor avance hacia estudios de educación superior.

Desde 2006, el porcentaje de hispanos de 19 años en California que se han graduado de escuela secundaria ha aumentado de 74 por ciento a 86 por ciento, según la Campaña de Oportunidad Universitaria, un grupo de apoyo en California. Eso ha sido suficiente para ayudar a elevar el porcentaje nacional de adultos hispanos o latinos de 25 años o más que han recibido un diploma de 53 por ciento en 1995 a 72 por ciento el año pasado, según reporta el grupo de apoyo e investigación Excelencia en Educación.

Estas cifras todavía resultan inferiores que las de otros grupos. La cifra de 72 por ciento es 12 puntos inferior al próximo grupo étnico de más bajo nivel.

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Sin embargo, es un paso importante en un momento en que los hispanos constituyen el grupo de personas de mayor crecimiento en alcanzar la edad universitaria en todo el país, y cuando también existe la preocupación en torno al efecto que tendrá en la economía el hecho de que no haya suficientes graduados universitarios para las industrias que los necesitan.

Para el año 2020, dos tercios de todos los empleos requerirán educación post-secundaria, según el Centro Universitario de Georgetown Sobre Educación y Fuerza de Trabajo.

Las mejorías que se señalan aquí son el resultado de iniciativas coordinadas para ayudar a un grupo que actualmente compone cerca del 40 por ciento de la población de California, tan grande que el aumento en el por ciento de graduados de escuela secundaria en California han sido suficientes para elevar la proporción de hispanos que terminan la escuela secundaria en todo el país.

“California es parte de la razón de que exista un progreso significativo”, dijo Deborah Santiago, Ejecutiva Principal del grupo de apoyo e investigación Excelencia en Educación.

Todavía hay mucho por hacer. Este creciente número de hispanos graduados de secundaria sigue siendo menos probable que graduados no hispanos de continuar en universidades de cuatro año. Pero la aguja se está empezando a mover.

El enorme Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, donde el 73 por ciento de 694,000 estudiantes son hispanos, ha comenzado a inculcar el mensaje sobre estudios universitarios hasta en las escuelas primarias. El propósito es inspirar no solamente a los alumnos, sino a padres que no hayan asistido a la universidad, dijo Jesús Angulo, el director de servicios académicos y de asesoramiento del distrito.

“Estamos realmente procurando crear la disposición con padres y alumnos sobre las expectativas que enfrentarán”, dijo Angulo.

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Verónica González, consejera universitaria en la Escuela Secundaria de North Hollywood en Los Ángeles, habla con estudiantes a punto de comenzar sus estudios universitarios. “Pienso que son los hermanos y hermanas mayores que han asistido a la universidad quienes alteran el ciclo” de hispanos que no estudian en la universidad, dice ella.

Desde 2016, el distrito ha tenido el requisito de que todos los estudiantes tomen cursos que los preparen para ser admitidos en la Universidad de California y en los sistemas universitarios estatales de California. Esos requisitos de admisión han sido un desafío para los hispanos; solo 39 por ciento de ellos en todo el estado cumplen con las normas de admisión de la Universidad de California y del estado de California, comparado con 52 por ciento de estudiantes no hispanos, según la Campaña de Oportunidad Universitaria.

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Entretanto, instituciones como la Universidad Estatal de California en Los Ángeles han trabajado duro para explicar la educación superior a padres inmigrantes y de habla hispana que pueden no estar familiarizados con los conceptos de admisión y ayuda financiera.

Las escuelas necesitan ser enfáticas en conectar con padres, llamándolos, visitándolos o de algún modo asegurándose de que entiendan que hay recursos disponibles, dijo Santiago.

“No pueden simplemente crear un programa y esperar que los padres aparezcan”, dijo ella. “No traduzcan solo una página web y piensen que han hecho algo”.

En la Escuela Secundaria de North Hollywood, que es parte del distrito de Los Ángeles, los padres que no han tenido una educación universitaria estaban recelosos de enviar a sus hijos a la universidad, dijo la consejera Verónica González. Pero los esfuerzos de la escuela secundaria están comenzando a rendir frutos, dijo ella.

Los consejeros invitan a los padres a talleres en español sobre formularios y financiamiento. Sesiones recientes han estado repletas, dijo González, a menudo con padres inmigrantes de habla hispana.

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Las tres hermanas mayores de Rebecca Alvarado cursaron estudios universitarios a pesar de que sus padres inmigrantes no tuvieron una educación universitaria. Ahora ella también irá a la Universidad: Alvarado comenzará en el otoño en la Universidad Estatal de California en Northridge. “Nuestros padres vinieron aquí para darles a sus hijas una vida mejor. La manera de premiarlos es obtener una educación.

“Pienso que los que están alterando ese ciclo son los hermanos o hermanas mayores”, dijo González en su pequeña oficina entre dos aulas. “Es el hecho de que existe el apoyo y los padres se sienten cómodos”.

Las tres hermanas mayores de Rebecca Alvarado, estudiante de último año en North Hollywood, están entre las que han alterado el ciclo; todas ellas asistieron a la Universidad a pesar de que sus padres inmigrantes nunca tuvieron una educación universitaria. Alvarado asistirá a la Universidad Estatal de California en Northridge en el otoño.

Sus hermanas “fueron un ejemplo y yo quería ser como ellas”, dijo Alvarado. “Nuestros padres vinieron aquí para que sus hijas tuvieran una vida mejor. La mejor manera de premiarlos es que obtengamos una educación”.

A pocas millas de distancia, en la Escuela Secundaria James Monroe en Los Ángeles, Matthew Vásquez dijo que planeaba ser el primero en su familia en cursar estudios universitarios. Sus dos hermanos mayores nunca terminaron la escuela secundaria, pero Vásquez está listo para comenzar en la Universidad de California, Berkeley, en el otoño.

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“Decidí tomar un camino diferente”, dijo Vásquez. “Vengo de un hogar de bajos ingresos y no quiero continuar ese tipo de status”.

Éxitos individuales marcan una diferencia y generan un crecimiento constructivo, dijo Santiago, de Excelencia en Educación.

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Matthew Vásquez “decidió tomar un camino distinto” al de su hermano mayor que no terminó la escuela secundaria. Él será el primer miembro de su familia en cursar estudios universitarios cuando ingrese en la Universidad de California, Berkeley, en el otoño.

“Crean una reacción en cadena”, dijo ella. “Conocer a alguien que ha tenido esa experiencia y ha tenido éxito, ayuda”.

Este es solo el comienzo del trabajo. Mientras existen más estudiantes universitarios hispanos que nunca en California — 40 por ciento, un aumento sobre el 22 por ciento en 2000 — en su mayoría todavía optan por ir a colegios universitarios comunitarios en lugar de universidades de cuatro años, apunta la Campaña de Oportunidad Universitaria.

Casi la mitad de la población de California entre las edades de 18 a 24 años es hispana, dice la Campaña de Oportunidad Universitaria. El veintiuno por ciento de los estudiantes de la Universidad de California, el 43 por ciento de los de la Universidad Estatal de California y el 45 por ciento de los de colegios universitarios comunitarios son hispanos.

Solo 18 por ciento de hispanos adultos en California son graduados universitarios, dice la organización, comparados con 52 por ciento de personas blancas. En todo el país, el 21 por ciento de hispanos tienen algún tipo de grado, comparado con el 46 por ciento de blancos y 29 por ciento de personas de la raza negra, según información del Censo de Estados Unidos analizada por la Fundación Lumina. (Lumina es una de las organizaciones que provee fondos para The Hechinger Report, que produjo este artículo.)

El distrito escolar de Los Ángeles ha tratado de estimular a estudiantes a optar por matricularse directamente en universidades de cuatro años mediante exámenes SAT gratis, pero incluso muchos de estudiantes que ingresan en esas universidades deciden asistir a colegios universitarios comunitarios.

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“Es una tendencia que hemos notado y que estamos tratando de explorar”, dijo Kelly Gómez, que pertenece a la junta del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles y quien señaló que, como hispana, enfrentaba los mismos desafíos que estos estudiantes: padres inmigrantes que nunca habían cursado estudios universitarios y la presión de permanecer cerca de sus casas.

En el sistema universitario de California, alrededor el 75 por ciento de hispanos de primer año son los primeros en sus familias en cursar estudios universitarios, dice la Campaña de Oportunidad Universitaria. En la Universidad Estatal de California, alrededor de la mitad de los estudiantes hispanos responden a esta descripción.

La enorme población hispana en California en general y en Los Ángeles en particular representan el punto cero de estos desafíos. Pero las escuelas en todo el país enfrentan problemas similares.

Mientras el 44 por ciento de adultos en Estados Unidos son graduados universitarios, menos de la cuarta parte de hispanos lo son, según Excelencia en Educación. Uno de los factores que pudiera contribuir es que a esas familias no les gusta depender de préstamos financieros para ir a la universidad; la organización Excelencia en Educación ha encontrado que los hispanos toman prestado menos que otros grupos raciales.

Sin embargo, hoy hay muchos más hispanos nacidos en Estados Unidos que hace dos décadas, y esto ha comenzado a representar una diferencia, dijo Richard Fry, asociado principal de investigaciones del Centro Pew de Investigaciones que estudia cambios demográficos.

Hispanos nacidos en Estados Unidos progresan más en la escuela que los inmigrantes, dijo él.

“Las mudadas, sean para niños o para jóvenes adultos”, dijo, “son estresantes”.

Este artículo sobre hispanos encaminados hacia la universidad lo produjo The Hechinger Report, una organización de noticias independiente sin fines de lucro enfocada en la desigualdad y la innovación en la educación. Inscríbase al boletín informativo de Hechinger.

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Matt Krupnick is a freelance reporter and editor who contributes regularly to The New York Times and the Hechinger Report. He was a reporter with… See Archive

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