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En las décadas de 1970 y 80, grupos que consistían mayormente de cristianos fundamentalistas de la raza blanca estuvieron al frente de un aumento en el número de familias en el país que educaban en casa. A la vez que sacaban a sus hijos de las escuelas públicas, trabajaban para desmantelar las medidas reguladoras a nivel local y estatal que obligaban a los niños a estar presentes físicamente en las escuelas. Para el año 1994, 90 por ciento de las familias que educaban en casa eran de la raza blanca.

Durante la pandemia del Covid-19, ha habido otro aumento en el número de familias que están educando en casa, pero esta vez, las familias que están impulsando el movimiento son decididamente más diversas. Una encuesta por La Oficina de Censos de Estados Unidos indica que los índices de educación en casa se duplicaron entre el inicio de la pandemia en marzo del 2020 y el otoño de ese año. Esta vez, el aumento más grande en educación en casa fue entre familias de la raza negra, que se quintuplicó, pero todos los grupos raciales han visto aumentos. Para octubre del 2020, casi 20 por ciento de los adultos que reportaron que educaban sus hijos en casa eran de la raza negra, 24 por ciento eran hispanos o latinos y 48 por ciento eran de la raza blanca, según datos del Household Pulse Survey. La misma encuesta halló que apenas 19 por ciento de esos adultos tienen título de universidad y un 53 por ciento reportó ingresos por debajo de $50,000 al año.

Este artículo fue traducido por Nathalie Alonso.

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Según datos del Censo, el número de familias hispanas educando en casa se duplicó en los primeros meses de la pandemia. Ese aumento lo han sentido los líderes en el terreno, incluyendo aquellos que operan grupos de educación en casa o comunidades virtuales de enseñanza en casa para familias hispanas y latinas.

Gisela Quiñones de Indiana viene educando a sus hijos en el hogar durante dos años y maneja un grupo de Facebook para familias latinas que educan en casa. En el transcurso de la pandemia, “el grupo básicamente estalló a nivel nacional”, dijo Quiñones, madre de dos niños de 10 y 12 años.

En octubre del 2020, 19 por ciento de las familias educando a sus hijos en casa era de la raza negra.

“Algunos padres están preocupados por el Covid y que sus hijos se enfermen, pero uno de los motivos principales es la cultura. Queremos que nuestros hijos aprendan ciertas cosas ahora”, dijo Quiñones. “Queremos que sepan más acerca de su cultura”.

La encuesta del Censo no extrajo datos sobre los nativo americanos, y tampoco exploró la participación en la educación en casa por religiones. Pero líderes musulmanes y nativo americanos dicen que creen que los índices en sus comunidades también han aumentado, luego de que la pandemia les diera a las familias tiempo y espacio para ponderar si las escuelas tradicionales en realidad estaban saciando sus necesidades.

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Aunque escasean los datos concretos, la participación en los grupos de educación en casa musulmanes ha aumentado. La organización sin fines de lucro Muslim Homeschool Network ahora tiene miles de seguidores y reacciones en su página de Facebook. El grupo conecta a educadores en casa musulmanes en el sur de California organizando eventos y proveyendo recursos, como libros y currículos. Fatima Siddiqui, miembra de MHN, dice que el grupo también tiene un grupo en WhatsApp que cuenta con 150 miembros. 

Muslim Homeschool and Education, un grupo de Facebook privado, ahora cuenta con más de 22,000 miembros, mientras que, a más de 13,000 personas les gusta a la página Successful Muslim Homeschooling.

Desde el 2015, Kelly Tudor, de Texas, ha manejado un grupo de Facebook para familias indígenas que educan en casa. En el último año y medio, ese número ha crecido de manera exponencial: Ahora hay más de 1,000 padres de familia en el grupo.

“Tuve muchos problemas y se nos enseñaba mucha información incorrecta y estereotipos” dijo Tudor acerca de la manera en que los maestros abordaban temas sobre los nativos americanos en la escuela. “Cuando tratábamos de informar al maestro, nos insultaban”.

Las tres familias que describimos a continuación se inclinaron por la educación en casa por diferentes motivos, pero cada una expresó decepción con el sistema escolar público y un deseo de fundamentar a sus hijos firmemente en la identidad y los valores de la familia.

Los Gaddie

Antes de que empezara la pandemia, Helene Gaddie nunca había considerado la educación en casa. Pero desde que los niños de 6 y 9 años que cría fueron enviados a casa de su escuela privada gratis en la Reservación Pine Ridge en Dakota del Sur donde vive la familia, ella y su esposo han sido los instructores principales. La familia ha elegido un modelo de educación en casa híbrido – medio día de aprendizaje a distancia con la escuela local y medio día de actividades y lecciones organizadas en casa.

“Pensé que estaban reprobando, pero las calificaciones de los niños están bien”, dijo Gaddie, 42, quien es miembro de la Nación Oglala Lakota. “Son del promedio”.

Cuando la escuela de los niños reabrió para la enseñanza en persona más pronto de lo que Gaddie consideró prudente, los matriculó en una escuela pública manejada por la tribu a la que ella había asistido cuando era una niña. La escuela sigue ofreciendo una opción de aprendizaje a distancia – tres horas de instrucción al día de una maestra de nivel de grado – y Gaddie y su esposo se encargan del resto.

“Para nuestro recreo salen y practican el tiro con arco”, dijo. “Pueden curtir las pieles que hacen, hacer tambores, trabajar directo en el jardín y estar presentes”.

Eso también les hace más fácil participar en eventos del calendario estacional indígena, como el faenado anual de búfalo o visitas a lugares sagrados, que anteriormente hubiesen involucrado sacar a los niños de la escuela.

Los niños, a quienes se refiere como sus nietos, o “takoja” en el idioma lakota, son los hijos biológicos de su sobrino. Ella ve su crianza, llena ahora en las tradiciones y el idioma de su gente, como un camino garantizado que les permitirá convertirse en personas fuertes.  “Si conoces tu cultura, y sabes de donde vienes, eres más fuerte”, dijo. “Eres de mente fuerte. Aprendes mejor”.

Gaddie ha pensado mucho sobre la educación de los jóvenes de su tribu. En el 2013, ella, su esposo y una prima crearon una organización sin fines de lucro llamada Generations Indigenous Ways que ofrece programas de ciencia extraescolares y campamentos de ciencia de temporada al aire libre.

“Lo que estamos tratando de hacer es revivir nuestra cultura”, dijo. “Así que igual es muy difícil tenerlos en la escuela, porque se diluye más nuestra cultura. Estas [escuelas] están en nuestras tierras, nuestros terrenos Lakota aquí. Pero no se pone énfasis en el lenguaje y la familia”. 

No es fácil mantener empleos, motivar a los niños  – “No me importa lo que nadie diga, las calcomanías funcionan” – y sobrevivir. Los niños reciben almuerzos escolares gratis en casa, pero la familia no recibe ningún otro tipo de apoyo económico. Ella y su esposo son artistas y Gaddie recibe un salario modesto de su organización sin fines de lucro. En realidad no es suficiente, dijo Gaddie, pero “hacemos que funcione”.

Gaddie no está segura si continuará con la educación en casa una vez que considere que sea seguro que los niños regresen a la escuela en persona. Cree que permitirá que su hijo de 9 años tome su propia decisión.

“Es un niño lakota como cualquier otro,” dijo, con una sonrisa en su voz. “Se adapta a lo que sea”.

Los Hidalgo

Cuando empezó la pandemia, Olga Hidalgo había sido voluntaria en la escuela de sus hijos por muchos años. La madre de dos hijos que vive en la Florida y maneja un negocio ambulante de aseo de mascotas con su esposo, pensó que la mejor manera de jugar un papel activo en la educación de sus hijos era como voluntaria.

“Noté que los niños no respetaban a los adultos”, dijo Hidalgo, oriunda del Perú. (Hidalgo hablaba en español mediante un intérprete. Para esta versión del artículo, el inglés de la intérprete ha sido traducido de nuevo al español.) “A muchas maestras no les motivaba el enseñar a los jóvenes, y sentían que los estudiantes le faltaban al respeto”.

Aun antes de la pandemia, la hija de Hidalgo pidió que la sacaran de la escuela secundaria. Y una vez que hizo la transición a la instrucción virtual, demostró más interés en aprender en casa.

Simplemente me dio a pensar que mis hijos tenían otra opción de aprender en casa sin ese ambiente hostil”.

Olga Hidalgo, educadora en casa

Por otro lado, al hijo de Hidalgo se le hizo difícil completar tareas virtuales sin un celular ni una laptop. Una vez que tuvo la tecnología indicada, Hidalgo dice que el niño estuvo expuesto a fotos inapropiadas en Instagram compartidas por otros estudiantes. Hidalgo sentía que la maestra no tenía control sobre lo que estaba sucediendo.

“Tenía una amiga que ya estaba educando en casa”, dijo Hidalgo, “y cuando la visité, vi como hacía trabajos escolares con sus hijos. Simplemente me dio a pensar que mis hijos tenían otra opción de aprender en casa sin ese ambiente hostil”.

A principios del otoño del 2020, Hidalgo y su esposo buscaron currículos y planificaciones de clases en el internet que podían usar en casa para enseñar a sus hijos. A los cuatro miembros de la familia Hidalgo les fascina la historia estadounidense, y un curso de inscripción doble le permitió a su hija de 17 años recibir créditos universitarios mientras compartía el contenido de la clase con su hermano y sus padres. El hijo de 14 años de los Hidalgo también aprovechó la oportunidad para obtener créditos universitarios tempranos, y se inscribió en cursos de comunicaciones y redacción. 

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Los Hidalgo se unieron a un grupo de educación en casa que ofrece su iglesia, donde sus hijos tocan los tambores y el piano en una banda.

“Ahora tienen más amistades – relaciones más estrechas y significativas – que las que tenían en la escuela”, dijo Hidalgo.

Aunque no quiso hablar por los miles de padres de familia hispanos y latinos que deciden educar en casa, Hidalgo dice que su cultura se concentra mucho en la familia.

“Nos gusta que nuestros hijos tengan lazos con sus padres y sus abuelos y parientes”, dijo. “La educación en casa es atractiva porque puedes compartir más en familia”.

Los Siddiqui

Fatima Siddiqui siempre supo que quería educar a sus hijos en casa.

Ella quedó fascinada con el concepto mientras estudiaba para sus títulos en educación de infancia, psicología y educación de matemáticas. Pensó que la idea “encajaba muy bien … con el lazo natural entre padre e hijo”.

Siddiqui, que en Nueva York fue maestra y directora auxiliar de escuela privada, comenzó a educar a sus hijos en casa luego de mudarse a Diamond Bar, California. Ella representa un número creciente de familias musulmanas que están renunciando al sistema escolar público. 

A diferencia del pasado, muchos de los padres musulmanes que están optando por esta ruta ahora son más jóvenes, nacidos y criados en Estado Unidos, graduados de escuelas públicas, con mucha educación, y más diversos. La falta de atención personalizada para los estudiantes en un ambiente de escuela pública, la posibilidad de toparse con acoso o islamofobia y una perspectiva sobre la sexualidad humana y el género que muchos padres consideran demasiado liberal, estuvieron entre las razones que Siddiqui y otras personas que conoce en la comunidad musulmana señalan por elegir la educación en casa. La opción de estructurar el día escolar para incluir las cinco oraciones diarias del islam e incorporar conocimientos islámicos y el estudio del Corán, el libro sagrado islámico, a materias seglares como lectura, escritura, matemática, ciencia e historia también fue atractivo para los educadores en casa musulmanes que hablaron con Hechinger.

“Sentía que podía brindarle más del mundo a mis hijos”.

Fatima Siddiqui, educadora en casa

Siddiqui dice que ha podido darles a sus hijos “una identidad musulmana más fuerte” porque leen sobre personajes musulmanes. También los puede ayudar a aplicar el pensamiento islámico, y puede introducir valores y conceptos del islam en todas las materias. Por ejemplo, cuando enseña una unidad sobre leer la hora, Siddiqui dijo que incorporaba versos del Corán que hablan sobre el tiempo.

Para muchos padres de familia, incluyendo Siddiqui, la religión no es la única fuerza impulsora. 

“Sentía que podía brindarle más del mundo a mis hijos”, dijo Siddiqui. “Basándome en sus intereses, en sus habilidades y ayudarlos a convertirse en individuos más completos exponiéndolos a muchas cosas distintas a su nivel, a su paso”.

La madre de cinco ha educado a cuatro de sus hijos en casa hasta la fecha. Sus estudiantes de secundaria ahora aprenden de manera independiente. Una de sus hijas está inscrita en una universidad comunitaria y un programa de seminario al mismo tiempo. Siddiqui es la principal educadora en casa de sus dos hijos más pequeños.

Siddiqui dijo que la educación en casa les permite a sus hijos “meterse profundamente en las materias”. Cuando fue momento de aprender sobre el mar, por ejemplo, fueron a la playa. De esa manera, dijo Siddiqui, “estamos aprendiendo acerca del mar, no a través de un libro, sino junto al mar, aprendiendo. Estamos en las pozas de marea … estamos haciendo que el aprendizaje no sea teórico, sino práctico”.

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A la vez, Siddiqui dijo que puede establecer lazos más fuertes con sus hijos aprendiendo junto a ellos.

“Puedes tener conversaciones más profundas, entrar con más profundidad en una materia”, dijo Siddiqui. “Si hay que repetir una lección de matemática, no hay problema. Tuvimos que repetir un año entero de matemática, y todo estuvo bien. Podemos pasar un año entero en un tema y explorarlo a fondo”.

Antes de la pandemia, e incluso durante su primer año, Siddiqui dijo que muchos padres de familia se comunicaron con ella para preguntarle por dónde empezar. Sin embargo, este año, ha notado que algunas familias que comenzaron a educar a sus hijos en casa en el 2020, y hasta algunos educadores en casa que ya son veteranos, inscribieron a sus hijos en escuelas públicas, citando problemas asociados con la salud mental.

“La pandemia verdaderamente dejó secuelas en los niños, mayormente en los de escuela intermedia y secundaria”, dijo Siddiqui. “Fue difícil para los padres. Fue difícil para los niños”.

Pero pese a que algunas familias han dado marcha atrás, Siddiqui dice que espera que los números de educadores en casa vuelvan a aumentar dentro de un año o dos.

Este artículo acerca del aumento en la educación en casa fue producido por The Hechinger Report, una organización de noticias independiente sin fines de lucro enfocada en la desigualdad y la innovación en la educación. Lea sus otros artículos en español.

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