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BROWNSVILLE, Texas — En una mañana fresca justamente antes del Día de los Enamorados, Viviana Longoria, de 16 años, se sumó al grupo de niñas que se bajaba del autobús en la Escuela Lincoln Park, llevando consigo un asiento de bebé.

Viviana, una joven serena y delgada, con un cabello que le llega a la cintura, pasó por delante de la oficina del director en el pasillo principal y dobló a la izquierda hacia el edificio en que están la biblioteca y la guardería infantil. Allí, Viviana entregó su hija, Bella Rose, una niña seria con ojos pardos de un año, a una maestra de guardería que la colocó sobre una alfombra junto a otros bebés.

Viviana Longoria, de 16 años, con su hija Bella Rose, de 1 año, que asiste a la guardería gratis de la escuela. Ella G. Ríos, la bibliotecaria de la escuela, sostiene una flor de papel hecha por las alumnas para una celebración de la herencia mexicana. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

Antes de marcharse, Viviana se volvió y saludó con la mano para despedirse de su hija. Bella Rose sonrió y aplaudió.

“Mi hija es lo mejor que me ha ocurrido a mí”, dijo Viviana más tarde. “Ella me motiva mucho”.

Aunque Viviana estaba oficialmente en segundo año en Lincoln Park un mes antes de que comenzara la pandemia, ella había ya completado suficientes tareas del curso para merecer un estatus de tercer año. Y a pesar de las interrupciones de la vida bajo la pandemia, tanto para estudiantes como para padres, se graduó esta primavera, un año antes de lo programado. Ella atribuye su capacidad para perseverar al apoyo comunitario que existe en su escuela pública poco usual, donde estudian alumnos de los grados sexto al 12, y que está orientada totalmente hacia alumnas embarazadas y madres adolescentes.

“Mi hija es lo mejor que me ha ocurrido a mí. Ella me motiva mucho”.

Viviana Longoria, de 16 años

“Permanecimos abiertos todo el tiempo”, dijo Dawn Hall, directora de Lincoln Park, quien ofreció a los estudiantes la opción de aprender en línea o en persona durante la mayor parte del pasado curso escolar. Las estudiantes que asisten a clase en persona tienen también la opción de utilizar la guardería.

El embarazo adolescente en Estados Unidos es mucho menos común que lo que era antes, pero la tasa — alrededor de 19 niñas de 1,000 entre las edades de 15 y 19 dan a luz — es todavía más alta que en otras naciones desarrolladas de occidente. Adolescentes latinas en Estados Unidos, de las cuales el 3 por ciento dan a luz cada año, son especialmente propensas a ser madres antes de cumplir 18 años. Los expertos atribuyen esto a una confluencia de factores, incluyendo la pobreza, la cultura, los traumas y la carencia de una cabal educación de salud sexual.

Un letrero en el pasillo de la Escuela Lincoln Park en Brownsville, Texas, dirige a las alumnas hacia los servicios de embarazo. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

Los programas que ayudan a madres adolescentes a permanecer en la escuela pueden representar una diferencia significativa en el resultado de la educación y la vida tanto de las adolescentes como de sus bebés. Sólo el 53 por ciento de mujeres de veintitantos años que han tenido sus bebés durante su adolescencia se han graduado de secundaria, comparadas con el 90 por ciento de mujeres que no tuvieron sus hijos en ese período de tiempo, según Child Trends, una organización investigativa enfocada en personas jóvenes.

Los resultados de las mujeres hispanas — 100 por ciento de la población de Lincoln Park es latina — son peores. Sólo el 47 por ciento de las mujeres hispanas que tuvieron hijos en su adolescencia se graduaron de secundaria, comparadas con el 85 por ciento que no los tuvieron en su adolescencia. Y los embarazos son más comunes entre las adolescentes hispanas que entre adolescentes de cualquier otro grupo racial o étnico, excepto indias americanas y nativas de Alaska, según los Centros de Control de Enfermedades y Prevención.

Pero Lincoln Park es un tipo de escuela diferente, y ha estado ofreciendo a sus alumnas un camino diferente para construir un futuro. Con guarderías en la escuela y educadores que ofrecen planes de aprendizaje individualizados para cada alumna, la escuela provee una fuerte experiencia académica a la par que otras escuelas en el Distrito Escolar Independiente de Brownsville, un distrito con grado A situado en el extremo sur del estado, a sólo una milla de distancia de la ciudad mexicana de Matamoros. Lincoln Park es una escuela alternativa; a ninguna alumna se le obliga a asistir, pero las niñas embarazadas o madres solteras pueden optar por ser transferidas aquí.

“No enseñamos matemáticas de seis a ocho semanas y damos por sentado que la juventud [ha dominado] los conceptos de la matemática”.

Jennifer Driver, vice presidenta de políticas de SIECUS, organización que se enfoca en la educación de salud sexual.

La escuela ocupa edificios conectados en una calle tranquila con palmas y taquerías. Las aceras entre lo edificios están rodeadas de altas plantas de campana azul y mariposa típicas de Texas. Letreros que señalan hacia el laboratorio de computadoras, la guardería y los servicios de embarazo se alinean en los amplios pasillos de la escuela.

“Las niñas saben que no importa lo que pase nosotros las ayudaremos a avanzar”, dijo Hall, quien, a diferencia de las alumnas, es blanca y no habla español. Hall dijo que estaba particularmente orgullosa de la transición de la escuela de una calificación del estado de “necesita mejorar” a recibir una calificación de A en 2019. Medir la tasa de graduación de la escuela es complicado, dijo Hall, dado que los estudiantes no se gradúan de esta escuela alternativa; sus diplomas vienen de sus escuelas originales. (El distrito no proveyó tasas de graduación de escuela secundaria ni de nivel universitario de los alumnos de Lincoln Park.)

No todas las adolescentes embarazadas del distrito optan por estudiar en Lincoln Park, aunque muchas de las que tienen mayor necesidad lo hacen. “Recibimos a niñas con problemas”, dijo Hall.

Viviana no es una excepción. Su madre trabaja de cajera en un supermercado local y apenas gana suficiente para la familia; su padre está en la cárcel cumpliendo una larga condena. Antes de salir embarazada a los 14 años, Viviana contó que otras niñas la intimidaban y la hacían padecer de ansiedad y depresión.

Todos los autobuses de la Escuela Lincoln Park están equipados con asientos para bebés para que las niñas puedan ir a la escuela con sus hijos, que asisten a la guardería gratis. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

Dijo que ella sabía de la existencia de anticonceptivos, pero decidió tener sexo sin usarlos. “Lo hice sabiendo que si ocurría, ocurría”, dijo sobre la posibilidad del embarazo.

Es difícil calcular exactamente el grado de comprensión médica sobre concepción y embarazo que se puede esperar que tenga una niña como Viviana, estudiante de una escuela pública en el estado de Texas.

La política estatal de educación de salud sexual varía mucho, lo cual hace difícil analizar los efectos de cualquier enfoque específico. Lo que sí resulta claro es que los estados con un nivel más alto de pobreza y con poblaciones de mayor riesgo y menos opciones de cuidados de salud reproductiva superan a los demás en la tasa de embarazos adolescentes. Cuando esos factores se combinan con la educación enfocada en la abstinencia, las tasas siguen siendo persistentemente altas.

Treinta y cinco estados, incluyendo a Texas, requieren que las clases de salud sexual, cuando se ofrezcan, se enfoquen en la abstinencia. De ésas, sólo un puñado requiere instrucciones sobre cómo utilizar o tener acceso a la anticoncepción, según datos agrupados por SIECUS, una organización que promueve políticas de una cabal educación de salud sexual. Es difícil trazar una línea directa entre las tasas de embarazo adolescente, las cuales han menguado nacionalmente, y lo que se les enseña a los niños en la escuela sobre la sexualidad, debido a que hay tantos otros factores, incluyendo la pobreza, la cultura y la disponibilidad de cuidados de salud. Aun así, los educadores aquí alegan que la información que los alumnos reciben es tan azarosa que no está claro lo que los alumnos saben (o no saben).

“Las niñas saben que no importa lo que pase nosotros las ayudaremos a avanzar”.

Dawn Hall, directora de Lincoln Park, una escuela alternativa para adolescentes embarazadas y madres solteras.

La ley actual en Texas no requiere que se enseñe la salud sexual en las escuelas públicas y estipula que, cuando se enseñe, las escuelas deben “enfatizar que la abstinencia de actividades sexuales, si se usa de manera consistente y correcta, es el único método 100 por ciento efectivo para evitar el embarazo”. Los elementos específicos de la instrucción se dejan al criterio de las juntas escolares individuales, que hacen su recomendación basada en el consejo de los comités asesores locales sobre salud. La enseñanza sobre anticoncepción es opcional.

Últimamente, la prensa ha captado debates para cambiar las normas de salud en cuanto a lo que los maestros deben o no deben enseñar acerca de la sexualidad y la identidad de género en lugar de lo que deben o no deben enseñar acerca de la concepción. El reciente debate en Texas, que duró un año y terminó en el otoño de 2020, se enfocó mayormente en la identidad de género, la orientación sexual y el consentimiento, tres conceptos que los legisladores votaron a favor de excluir de las nuevas normas. A partir de 2022, se supone que las alumnas de escuela intermedia reciban enseñanza sobre métodos anticonceptivos, pero los cursos sobre salud continuarán siendo una opción en la escuela secundaria.

Dawn Hall ha sido directora de la Escuela Lincoln Park en Brownsville, Texas, desde 2017. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

Con muchos estados, incluyendo a Texas, inclinándose hacia restringir más aún el acceso a un cuidado gratis de salud reproductiva, los activistas que lo favorecen dicen que es importante lo que se enseña en las escuelas sobre sexo y embarazo.

Casi el 53 por ciento de estudiantes de escuelas públicas en Texas son hispanos, y el 76 por ciento de esos alumnos se crían en la pobreza. Ambos grupos tienden a tener altas tasas de embarazo adolescente. La tasa de embarazos adolescentes de todos los grupos demográficos en Texas es la séptima más alta del país: 28 nacimientos de 1,000, o el 2.8 por ciento entre las edades de 15 a 19, un 1 por ciento más alto que el promedio nacional.

“Se diría que Texas está yendo hacia atrás”, dijo Jennifer Driver, vicepresidenta de políticas en SIECUS.

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Independientemente de ideologías, Driver dijo que aun cuando la educación sexual se enseñe aquí o en cualquier lugar del país, a menudo es insuficiente. “No enseñamos matemáticas de seis a ocho semanas y damos por sentado que la juventud [ha dominado] los conceptos de matemática”, dijo Driver.

GeorgeAna Wilson, que ha sido maestra en Brownsville durante 27 años y ahora enseña ciencias en Lincoln Park, dijo que lo que les enseñan a los estudiantes de Brownsville sobre salud sexual depende totalmente de la manera en que sus maestros de ciencias decidan enseñar el tema, en caso de que opten por hacerlo.

El enfoque más reciente de ciencia de salud en Lincoln Park ha sido en las vacunas contra el Covid-19, que ya todos los maestros han recibido y a las alumnas se les ha incentivado a que las reciban también, según la directora Hall. Cada vez que una estudiante o un familiar de una alumna se ha enfermado, el personal de la escuela les ha alentado a que reciban tratamiento. Ella dijo que el personal ha hecho lo que ha podido para mantenerse en contacto con las alumnas, la mayoría de las cuales optaron por recibir sus clases desde sus casas durante el año escolar.

Viviana Longoria, de 16 años, se despide de su hija al dejarla en la guardería de la escuela. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

“Les suministramos laptops y tabletas, así como puntos de acceso a wi-fi a todas las alumnas que lo necesitaban”, dijo Hall. “Mantuvimos además ayuda técnica disponible para ellas y llamamos a cada alumna todos los días cuando no se conectaban”.

A pesar de que las condiciones de la pandemia representaron un desafío para los educadores de Lincoln Park, el personal estaba ya práctico en adaptarse rápidamente a las necesidades de sus alumnas.

“Hay tanto drama en las escuelas regulares”, dijo Viviana en febrero de 2020. “Y siempre hay chicos malos que se portan mal, y siempre hay riñas y drogas y todas esas cosas malas. Pero los maestros aquí saben cuándo una de sus alumnas falta … Y si está cansada, le dicen, ‘Recuesta la cabeza y descansa quince minutos’”.

Todos en la Escuela Lincoln Park se refieren a las alumnas como “las niñas”. Antes de dar a luz, las niñas no tienen idea del cambio que va a haber en sus vidas, dijo Dawn Hall, directora de la escuela. (“Las niñas piensan que ellas saben, pero no saben”, dijo.) Las niñas van a la oficina de Hall a llorar cuando sus novios encuentran otras novias. Siempre preguntan si los chicos van a regresar, dijo Hall. (“No, mi amor”, ella les dice. “Ellos siguen su camino”.)

28 nacimientos de 1,000, o el 2.8 por ciento entre las edades de 15 a 19.

Tasa de nacimiento entre adolescentes en Texas.

Y a muchas de las niñas, dijo Hall, los padres las echan de la casa, diciéndoles que lo que han hecho es un pecado. Y entonces muchas de ellas se van a vivir en las casas de sus novios, donde los líderes de la escuela dicen que las madres de los chicos las tratan como criadas. Cuando llega la Navidad, las niñas hacen listas que les rompen el corazón a sus maestras: toallitas húmedas para bebés, pañales, chupetes. No piden nada para ellas.

Cuando Viviana concibió en 2018, consideró brevemente hacerse un aborto. Muchas niñas en Brownsville optan por hacerse un aborto en Matamoros, donde el procedimiento es más barato y existe más acceso que en Estados Unidos, según estudiantes y educadores aquí. Un farmacéutico de Matamoros llamado Pablo, que no quiso dar su nombre completo debido a que el aborto es ilegal en el norte de México, dijo que muchas adolescentes de Texas vienen a su farmacia a comprar combinaciones de medicamentos para terminar embarazos.

“Las niñas vienen aquí y pretendemos que no sabemos lo que están haciendo”, dijo Pablo. Los medicamentos necesarios cuestan 185 pesos mexicanos (equivalentes a $8.45) en su farmacia.

Finalmente, Viviana decidió no hacerse el aborto. “Dios me dio este bebé para que yo pudiera poner mi vida en orden. Antes de tener a mi hijita, mi vida era un desastre”, dijo.

Hall dijo que todos los adultos de la escuela — incluyendo choferes de autobuses, empleado de la cafetería y conserjes — conocen a cada una de las 140 alumnas y a cada bebé por sus nombres y hacen lo que haya que hacer para que cada alumna asista a la escuela. Los autobuses escolares recogen a las alumnas y a sus bebés en sus casas siguiendo horarios individualizados. Y la escuela tiene una tienda donde las alumnas compran pañales, mamelucos, pomos y coches pagado con tokens que ganan mediante la participación en clase y una asistencia sólida.

Acaso lo más importante durante la pandemia, las alumnas utilizan un currículum auto-programado que encuentran en el internet bajo el nombre Edgenuity, el cual las ayuda a acumular créditos para graduarse a su propio paso. Y aunque los educadores de la escuela se preocupan de que las alumnas no profundicen en la materia como lo harían si tuvieran una maestra cerca, estar preparados para que las alumnas puedan estudiar en línea es una ventaja que la mayoría de las escuelas no tienen.

Dos alumnas de Lincoln Park compran ropa para sus hijos. En la tienda gratis de la escuela, las alumnas pagan con tokens que han ganado por participar en las clases, por esfuerzo académico y por una asistencia sólida. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

Algo que la escuela no ofrece es un curso de una cabal educación sexual, a pesar de que Lincoln Park tiene una enfermera a tiempo completo especializada en obstetricia. Las maestras dicen que las alumnas aprenden la biología del embarazo con sus médicos y por experiencia propia. Aun así, las alumnas a menudo se consultan mutuamente sobre qué tipo de dolor o sangramiento es normal y cuál requiere atención médica. Depender unas de otras sobre este tipo de consejo ayuda a las niñas a sentirse parte de una comunidad, dijo Wilson, la maestra de ciencia.

“Escuchar a un adulto es una cosa, pero oírlo de sus iguales lo convierte en algo muy real para ellas”, dijo.

Wilson, que dice que trata de enseñar lo más que puede sobre salud sexual en sus clases de ciencias, dice que ha oído a alumnas perpetuando mitos sobre sexo, como ponerse de pie después del acto sexual para evitar el embarazo. (No es cierto.)

La escuela no debe considerarse imposible de poder manejarse por mujeres jóvenes con hijos, dijo Alma Cárdenas-Rubio, la asistenta de superintendente del distrito para innovación, estrategia y tecnología educacional. Dijo además que el enfoque requerido para tener éxito académico provee un “receso mental” a alumnas cuyas vidas fuera de la escuela han sido problemáticas y caóticas.

53 por ciento

porcentaje de madres adolescentes que han recibido un diploma tradicional antes de cumplir 20.  La tasa de mujeres que no han dado a luz en su adolescencia es 90 por ciento.

Graduada de escuelas públicas de Brownsville, Cárdenas-Rubio conoce bien las vidas de madres jóvenes. Ella quedó embarazada a los 19 años y tenía temor de que las decisiones que había tomado en su vida la habían reducido a nada.

“Se lo que es pensar si una va a tener suficiente dinero para gasolina, o si va a tener problemas en la casa”, dijo. Pero su padre le dijo algo que le había cambiado la perspectiva entonces y ahora: “Tú no estás paralítica, tú estás embarazada”.

El padre de Cárdenas-Rubio era un abogado. La mayoría de las alumnas aquí no tienen padres con un empleo tan estable. Todas las alumnas de Lincoln Park tienen derecho a almuerzo gratis o a precio reducido. Muchos de sus padres son indocumentados y no pueden encontrar trabajo en Estados Unidos, según los maestros aquí. Y entre los que sí trabajan, la mayoría hace trabajo físico o trabaja en la industria de comidas rápidas. La pandemia golpeó especialmente fuerte a las personas de bajo ingreso.

Una escuela no puede cambiar todos estos temas, ni Lincoln Park lo hace todo perfecto. La escuela no ofrece clases de maternidad, por ejemplo, lo cual ha demostrado que, cuando se hace bien, ayuda a las nuevas mamás y a sus hijos. Y la depresión y la ansiedad, que según Hall muchas alumnas padecieron antes del embarazo, no se eliminan teniendo un hijo.

Dos alumnas con nueve meses de embarazo trabajan en un proyecto de investigación sobre los virus en la clase de ciencias de GeorgeAna Wilson. Foto: Emily Kaplan para The Hechinger Report

En última instancia, sin embargo, es posible que el mayor impedimento para evitar el embarazo sea la falta de estabilidad y apoyo emocional en las vidas de las alumnas. (“Las niñas quieren tener un bebé porque quieren sentirse amadas”, dijo Hall.) Y estabilidad y apoyo emocional son dos cosas que Lincoln Park provee.

Con el respaldo de sus maestras, sus iguales y su propio éxito académico aquí, Viviana dice que su deseo de proveer para su hija la ha impulsado a formular un plan concreto para su vida como adulta. En estos momentos ella trabaja a tiempo parcial en Raising Cane, un restaurante de comida rápida, y está matriculada para obtener un grado de asociada para certificarse como Técnica en Cuidados a Pacientes. Después de eso, tiene planes de asistir a un colegio universitario y después continuar en una universidad de cuatro años para obtener el título necesario para ser enfermera certificada. Los obstáculos entre el presente y ese futuro son innumerables, pero Viviana dijo que está motivada por el deseo de hacer lo que sea mejor para Bella Rose.

“Ahora que la tengo a ella, yo dejo de ser importante”, dijo. “Mi hija ocupa el primer lugar en mi vida”.

Traducido por Carlos Verdecia. Este artículo sobre madres adolescentes lo produjo The Hechinger Report, una organización de noticias independiente sin fines de lucro enfocada en la desigualdad y la innovación en la educación. Inscríbase al boletín informativo de Hechinger.

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